Poesía de miércoles en el Chaska

diciembre 14, 2009





David Novoa, desde Trujillo, me hace llegar a mi bandeja una nota, la cual difundo en estos instantes.

Desde el día 2 de diciembre están realizando en el Chaska (San Martín 543) una serie de recitales denominados Miercoles de poesía. Ya estuvieron en anteriores fechas Alberto Alarcón, Bethoven Medina, Carlos Santamaría, Gustavo Benites Jara, Luis Cabrera Vigo y Jorge Hurtado.

Para este 16 están programados Ángel Gavidia, Luis Eduardo García y Alejandro Benavides.
La próxima semana, el día 23, se presentarán Manuel Medina, César Olivares y Enrique Ríos Mercedes.

Y para finalizar el año, el 30 de diciembre, pretenderá incendiar el ambiente nuestro querido y mísero diablo, David Novoa, en igneo performance.

Todas las citas serán a las 7:30 p.m.

Es más, los organizadores hacen invitación abierta a quienes deseen participar de tal Miércoles de poesía y así, en los primeros meses del 2009 aparezcan en la programación.

Escriban a: infoleetrujillo@gmail.com o mochezoo@hotmail.com
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Crónica fotográfica 2009

diciembre 07, 2009




II Feria del libro de Tarapoto




Recital poético.A mi siniestra, David Orlando.  
  



Público asistente. Plaza de Armas de la ciudad.


Presentación de "Danza finita" en INC de Chiclayo





La presentación estuvo a cargo de Ernesto Zumarán.




Público asistente. Sábado 7 de nov. 8:00 p.m.


Presentación de "Danza finita" en Yacana Bar





Jimmi Marroquín en pleno discurso. A su diestra, Rodolfo Ybarra y a mi siniestra, Teófilo Gutierrez.


 

Oído a la música. Escuchando algunos poemas de la Danza.  


Presentación en la 30º Feria del Libro Ricardo Palma




Previo a la presentación. Con Carlos López Degregori y Selenco Vega.




Haciendo coordinaciones.


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Carlos López Degregori.




Selenco Vega.



Firma de libros.





Ibidem
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Premio Nacional de Poesía de la PUCP 2009 fue para Miguel Ildefonso

diciembre 02, 2009


Ildefonso leyendo poemas de Los desmoronamientos sinfónicos


Por la mañana me comunicó el narrador Fernando Carrasco los últimos resultados del Premio Nacional PUCP 2009, no sólo en Poesía, sino también en Novela y Ensayo.

Los resultado fueron:

Poesía: Miguel Ildefonso Huanca con su poemario Libro de exilio (Ganador), Rúben Venturo Silva con El mar es olvido (Mención especial) y Fernando Pomareda con Lurigancho (Mención especial).

Novela: Javier Pizarro Navarro con La vereda más larga del mundo (Ganador), Marco García Falcón con Nuestros padres (Mención especial) y Zoila Vega Salvatierra con Acuarelas (Mención especial).

Ensayo: Eduardo Torres Arancibia con El acorde perdido. Ensayos sobre la experiencia musical desde el Perú (Ganador), Carlos Meléndez Guerrero con La soledad en a politica (Mención especial), Gerardo Arce Arce con Fuerza armada, estado y sociedad en el Perú contemporáneo (Mención especial empatada) y Carlos Morales Falcón con Un escarabajo enconado en la sombra. El resentimiento poético peruano (1964-1981) (Mención especial empatada).

Feliicitaciones a los ganadores. En especial a Ildefonso.  Y provecho compadre. No beba mucho. Sino  invite.     
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Reseña en Tren de aterrizaje de José Guich (diario Correo)

diciembre 01, 2009

Este último domingo, fecha en que presenté por segunda vez en Lima (la primera fue en el Bar Yacana y esta última en la sala "La palabra del mudo" de la 30º Feria del libro Ricardo Palma) el poemario "Danza finita" me enteré de una reseña aparecida en el diario Correo. Se trataba del artículo El reino frugal, firmado por el narrador y profesor universitario José Guich y aparecido en su columna Tren de aterrizaje del diario Correo:


Debido a que varios amigos no han podido linkear la página del Correo, copio el articulo de Guich de manera completa. Ahi va:




Reino frugal
Por José Guich

LIMA / Ya se ha comentado en este espacio, más de una vez, la emergencia de la poesía en ciudades del mal llamado "interior" del país. Durante los últimos años, se ha acentuado la sensación de que por fin Lima ve disminuido el monopolio sobre las industrias culturales, y no ahoga o anula a las voces que, desde otras comarcas, reclaman con justicia la posibilidad de ser escuchadas y valoradas. Chimbote, Trujillo, Arequipa, Cusco, entre otras ciudades, manifiestan aire propio en materia de producción literaria y artística. Eso, por supuesto, exige ánimo celebratorio.

Chiclayo no se queda a la zaga en tales menesteres. En la urbe norteña abundan publicaciones y escritores de mucho interés. Uno de ellos es Stanley Vega, nacido en Cajamarca, quien desempeña intensa actividad como periodista. Paralelamente, desarrolla una obra poética en franco ascenso. Demostración palpable de esa realidad es su reciente poemario, Danza finita (Hipocampo Editores, 2009), que representa la consolidación de una escritura iniciada con Inútil inventario (2001) y Soliloquio de las hojas (2003). Vía esos volúmenes anteriores -con destellos a tomar en cuenta-, Vega buscaba un camino hacia la palabra contenida sobre sí misma. El aprendizaje y las lecturas estaban a la vista. Sin embargo, con Danza finita (libro que en 2006 ganó los Juegos Florales de la Universidad Agraria de La Molina), el salto cualitativo es digno de destacarse.

Vega ha optado por un conjunto de 42 textos conectados por una estructura semejante, hollada por la austeridad de los versos, en principio, y también por la impronta de revelación con que concluye cada poema, a partir de una idea generadora. Ese motivo impulsor nace de alguna observación en torno de la naturaleza o bien, de lo cotidiano. El eficaz uso de los símiles o comparaciones, alternados con criterio, nunca vulnera a la totalidad. No existe el riesgo de la monotonía, porque SV sabe desplazarse, con sutileza, de un registro irónico o mordaz, a otro más bien contemplativo o reflexivo acerca de lo elemental del mundo.

Y eso es la vida: simplemente pasa, y no tiene otro sentido que ser ella misma.
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Presentación de "Segunda persona", novela de Selenco Vega en la 30º Feria del libro Ricardo Palma

noviembre 30, 2009



Mi estimado amigo Selenco Vega estará presentando este jueves 3 de noviembre a las 7:00 p.m. su flamante novela "Segunda persona" (Mesa redonda, Lima 2009) con la que resultó ganador del Premio Cámara Peruana del Libro Novela Corta 2009. La presentación estará a cargo de Ricardo González Vigil, Oswaldo Reynoso, Gladys Díaz Carrera, (presidenta de la Cámara Peruana del Libro) y Sandra López, la editora.


La cita será en el auditorio "Julio Ramón Ribeyro" y como el mismo Selenco me comenta los precios de cada ejemplar, por tratarse de aquel día, serán especiales y por supuesto el hombre estará firmando autógrafos con todo el gusto del mundo.


No se olviden, este jueves 3 de noviembre a las 7:00 p.m.
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INVITACIÓN

noviembre 25, 2009


Estimados amigos, allegados o no, a la humanidad entera, les invito asistan este domingo 29 de noviembre a la presentación de este poemario, "Danza finita". El ritual se llevará a cabo en ´la 30º Feria del libro Ricardo Palma (Vértice del Museo de la Nación: cruce de las avenidas Javier Prado y Aviación, San Borja) , en la Sala "La palabra del mudo" a las 5:30 p.m.. La ceremonia expositiva y lírica estará a cargo de los poetas Carlos López Degregori, Selenco Vega y este desconocido servidor. Los espero. Sumas gracias.      
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El lirismo esencial de Stanley Vega

noviembre 23, 2009


Este blogger junto a Ernesto Zumarán

Por Ernesto Zumarán *

La poesía de Stanley Vega asume desde el principio una revelación irreductible: La esencialidad y la concreción o lo esencial de la concreción. Esa poética breve no requiere como las poéticas amplias una posibilidad de desarrollo, sino por el contrario, como ya se ha dicho, la posibilidad de la concreción. Y Stanley asume en sus poemas dicha posibilidad porque parte del germen inicial de su propia experiencia que se plasma en la palabra lacónica, en un lirismo esencial, como ya lo ha hecho ver Carlos López Degregori al comentar la aparente sencillez o frugalidad de sus versos.


La reducción de las formas a lo elemental, así como la predilección por emocionar a través de la mínima expresión, son los criterios minimalistas que elige Stanley para entregarnos sus poemas estructurados bajo estas normas, que de por sí, se alejan de los manierismos de la moda literaria y del enrevesamiento de la frase, pues su esencialidad a contrapelo recupera como ya se ha reconocido antes, ese alumbramiento que le es propio a los textos breves, máxime si éstos tematizan sentimientos tan hondos como el amor o la tristeza, entendida ésta como conciencia de la muerte.


El sentido de la unidad que trasuntan los poemas de este libro ponen de relieve el trabajo de ardua abstracción que ha requerido el poeta para revelarnos, en puridad, su cosmovisión tántrica, es decir su espiritual equilibro en medio de un mundo escéptico y corroído por su apocalíptico caminar. Stanley logra trasladarnos a su espacio de tonos suaves y reflejos sutiles, que buscan en todo momento columbrar la historia ínfima y finita de cada hecho o cosa, en última instancia, con todo que se identifique con lo humano. Y es que quizás el mayor logro de este poeta, y que pocos reputan como valedero, es el haber hecho del silencio el mayor ejercicio de su esencial poesía, toda vez que la esencialidad más que el uso de versos cortos, es siempre la atrevida e inusual inmersión en los reductos de la experiencia poética, de donde es posible extraer la piedra de la locura del denso y avernal abismo que es el corazón del hombre. Sin ese previo transitar por el “camino púrpura”, no habría sido posible conseguir esa esencialidad que está sujeta en todo momento, en los poemas de Stanley, a ese vaivén inasible que es el silencio, ese decir a gritos que se abre sin pudor más entre las líneas de los versos que en los versos mismos.


Siempre he pensado que el desencanto de los poetas en sus poemas es aparente. Y el caso de Stanley no es una excepción, pues ese ir y venir entre las dos orillas de la vida, ese diástole y sístole que convocan la dualidad cósmica y mundana, no es otra cosa que el resultado de un único sentir que se trasunta al fin y al cabo, en una llana corriente utópica, la producción de un mito que toda poesía que nace del corazón explora y recrea en sus azorados intersticios. En este sentido, lo que las más de las veces nos parece desencuentro, nihilismo, pesimismo existencial, es en el fondo, la recuperación de lo esencial del hombre. Por eso el poeta termina diciéndonos:


“Enciende luciérnagas / en tu corazón llegada la noche”.


Todo lo demás se sintetiza, como por ensalmo, en este verso revelador, esencialísimo en cuanto a experiencia y determinación, inmanente de su propia incertidumbre. Es decir, el poeta urde la trama a partir de su laberíntico acontecer incierto para luego desenredarse, cual paradojal nudo gordiano en una luminosa cosmovisión. Por eso el desencanto no sólo es necesario y natural, sino que además forma parte de la absoluta unidad que es el hombre, a través de la cual es posible la exploración de todas las ramificaciones, las posibilidades del tema, siguiendo ese camino hasta que el poema adquiera existencia. Dentro de este contexto, uno puede vislumbrar que los poemas de Stanley no siempre exploran esas posibilidades, pues en la mayoría de los casos, dichas posibilidades brotan de antemano del poeta como relámpagos, bajo el espectro de la iluminación súbita, que le permiten luego trasladar lo esencial de la experiencia.


Pero quizá lo que más llama la atención es que cada poema conlleva intrínsecamente la fuerza iluminadora del adagio o el aforismo. Y es en los poemas donde confronta el amor y la muerte en los que nos deslumbra con esa revelación irreductible que hable desde el principio. Poder, revelación, sacrificio, son en síntesis los instrumentos que mejor encajan con la sencillez de estos 42 poemas, en los que Stanley Vega pone de manifiesto con un mínimo de imágenes, la reflexión filosófica como un elemento esencial.


Como el propio poeta en algún momento ha declarado, el tema de la muerte, es tan singular como el tema de la vida; lo mismo puede decirse de Eros y Thánatos, fervorosamente mediatizados por la experiencia personal; porque aquí Stanley Vega construye a partir de ambas orillas, consciente de que la única manera de salvar ese recorrido es alimentarse desde esos dos ángulos omnipotentes, desde esa perspectiva que lo conduce indefectiblemente a asumir la muerte, en su esplendorosa redención, y la vida, como un signo clave para entender la verosimilitud de la muerte.


Pero, después de sumergirse en la ciénaga del olvido, en las estupefactas orillas de la muerte, en la frustración y el caos, ¿por qué, al culminar la lectura de sus poemas, nos quedamos con la sensación de que todo ha sido un pretexto para reivindicar al hombre persistiendo en la palabra? Un gesto dantesco que importa el reconocimiento del amor en cada círculo de vida que el poeta da, a sabiendas de la fugacidad y delicuescencia de ese amor. Porque el amor a la mujer en estos poemas nos recuerdan “ese constante ser y no ser”, esa temprana ruptura de los dones amorosos, esa fugacidad doliente que el amor siempre anuncia desde que es concebido. Porque todo tiene su contrario, y el poeta parte desde ese ámbito para afrontar su pesadumbre, sabedor de que “los años caen igual que papeles arrojados en medio de la pista”, y que en medio de ese proceloso devenir el amor termina en humo, partida, caída inevitable, ficción inefable, húmeda tristeza o turbulento lenguaje.


Y todo amalgamado en base a un lenguaje, como reitero, sencillo y fresco, lozano y transparente, sin que en ningún momento la línea se desborde o caiga en el susurro o el devaneo. Poemas ordenados como por el espíritu, sin trampas ni técnicas al uso, y por ello, identificados con el corazón del hombre.


En resumidas cuentas, el poder de abstracción que convocan estos poemas, plenos de austeridad y purismo, encuentran su sustento además en la naturaleza directa de su textura, donde parecen desnudarse hasta retrotraerse a la fuente dorada de la infancia, de donde el poeta extrae sus mejores logros, y hacia donde vuelve cada vez que reinicia esa infinita búsqueda de la danza finita que lo convoca y presagia, consciente de esa cotidiana pérdida del acontecer agónico, que lo impulsa “a surgir de la voluntad de la nada” como a tomar “refresco de lima bajo una mañana de verano junto al mar”. Esa dualidad mortal lo eleva por encima de la forma a lo elemental, despojado al fin del decoro verbal, protagonista único de su exhalado silencio.




* Poeta nacido en Chiclayo. Hace poco obtuvo el 2do Puesto en el II Concurso Internacional de Poesía "Javier Heraud" organizado por la Fundación Yacana. El presente texto fue parte de la presentación de Danza finita en la Sala Escénica del INC de Chiclayo, el pasado 7 de noviembre y el cual, asi mismo será publicado este domingo en el suplemento Dominical del Diario La Industria de esta ciudad.   

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