El lirismo esencial de Stanley Vega
Luis Fernando Chueca habla sobre "Danza finita" en Letras.s5
Entrevista a Luis Eduardo García
Exordio
AGUAS VERDUSCAS SE VUELCAN
sobre mis brazos levantados.
Ríos de anatomías densas.
Ríos que al mediodía el sol suele lanzarle
sus astillas radiantes.
Estrepitosamente mis ojos caen
hundiéndose bajo el devaneo
eterno de sus lomos.
Respiran las nubes.
Carreteras que hierven sobre superficies
de grietas anónimas
anhelan ver la danza ominosa de la niebla.
Y de pronto,
la noche tenebrosamente acaricia
los mas remotes arcanos de los rincones.
Sucede esto en momentos
que prescindo del tiempo,
ese monstruo invisible que va derruyendo
nuestros cráneos tibios e inmensos
como una taza de porcelana
flotando en un espacio plagado de café
y otros fantasmas de individuo solitario.
Momentos en que prefiero
una noche medio viva
a cualquier pub destrozado
por uno de mis parpadeos inclementes
dignos de Sadoma y Gamorra.
Pasa que cada uno lleva su mundo
en el lugar menos exhausto.
Y he ahí yo pernoctando sobre las pestañas
de los durmientes.
Viento en mis mejillas.
Elevadísimo. Jalándole un pedazo
de noche a los cielos.
Y he ahí otra vez yo
trocando secretos por versos,
sin temor a que las palabras quemen
mis dedos al cogerlas
o simplemente al mirarlas desde cerca.
Y he ahí una vez más las calles,
benditas calles donde la vida se torna
en una cucaracha desesperadamente extraviada.
Huyo de las multitudes
pues en confabulación perpetua han decidido
dinamitar mi humildad sin permiso alguno.
En verdad digo
que acabo de percibir
la completa desintegración
de los hoteles en mi pecho.
Así, la garúa es hoy música deliciosa
en las pieles de quienes hicieron
el amor a oscuras,
encerrados por una torva presencia de muros,
lejos de la húmeda hierba y los turistas acampan ya
en jardines y parques.
El deliquio me permite observar gaviotas
que terminaron suicidándose en cables eléctricos.
Sus cuerpos,
péndulos de un tiempo inmemorable
golpean mi asombro
y cerrazones terriblemente fríos
perturban toda forma de cordura.
Y sin embargo,
una gota que ha dejado caer
el reloj sobre mi frente me ha desesperado.
Pienso en la posibilidad
de desflorar panales o árboles,
buscando el placer detrás de los cercos,
zarzamoras inventadas por mi conciencia.
Pienso en una civilización sin Hobbes,
metrópolis surgidas
como pensamiento líquidos,
solitarias casuchas de ramas secas
que van encegueciendo la litosfera nuestra.
La lluvia pesa como pocas veces este día
y mis carnes empiezan a sentirse barro.
Vivo en una ciudad petrificada,
hermosa puta que lame mis pies
y raspa mis sienes
con toda esa violencia insana de siglos.
Una ciudad es a veces un tonto laberinto,
útil para pisotearla
igual que a una cáscara de naranja
y ya no sentirse tan miccionado
como sus postes.
Discurro sobre líneas
que alguien empieza a engullir,
avenidas que se arrastran
sembradas en largos retazos de piel.
He recorrido junto a mi edad
sin haberla platicado nunca.
Soy un baquiano de mis propios olvidos.
Hago estallar mis vistas
para iluminar todo un millón de latidos
que sostengo entre las manos.
(Un poema de mi primer poemario Inútil inventario)
"La plaga humana" de Ricardo Paredes Vasallo
Entrevista a Christian Bendayán
Creo que la escuela la puedes encontrar en cualquier parte, en cualquier cosa, depende de uno el querer aprender. Yo quise aprender del mismo arte y no de artistas. Cuando mi obra se parece a las cosas que enseñan en las escuelas siento que algo anda mal.
¿Es imprescindible para un artista del interior del país que su obra se desarrolle en esta ciudad?
No lo decidí, desde niño vine por asuntos de mis padres. No me parece indispensable, y con menos razón cuando el circuito cultural Limeño es tan excluyente y alienado.
¿Tienes conocimiento del trabajo de otros jóvenes pintores tanto de acá como de otras ciudades? ¿Hay algo nuevo, algunos aportes en la pintura peruana actual?
Sí, supongo que algo conozco, y creo que hay varios aportes en la pintura peruana reciente, que hay muchos artistas buenos en el Perú. No todo lo bueno es lo que se muestra, pero en fin.
La influencia del pop art en tu obra es evidente, ¿qué idea tienes sobre la originalidad?, ¿qué importancia tiene para ti esta palabra?
La originalidad para mí va de la mano con la identidad. La originalidad sin identidad me parece que cae en la simple audacia o astucia. Me gusta ver cosas que me hagan sentir parte de algo, de algún tiempo, de algún lugar, de una historia.
¿Y sobre ese afán de reconocimiento que muchos artistas persiguen en este lodazal mediático?
El reconocimiento es importante si va a permitir que tu obra llegue a más gente y siempre y cuando tu obra siga siendo más importante que ese fin.
Picasso decía que no ha habido nunca pintura religiosa, que eso no existe, que ese asunto no cuenta para nada, ¿cómo así decidiste abordar este tema en tu obra?
Sí creo que existe la pintura religiosa, creo que existe toda clase de pintura. Eso no evita que la pintura a fin de cuentas sea solo “la pintura”. Mi vida está vinculada a la religión, creo que pienso bajo un esquema religioso, mi familia y mi pueblo son religiosos. La religión me abordó a mí, del mismo modo que lo ha hecho cada cosa que he pintado.
Desde la década del 90 hasta esta época, en todo este trayecto y acercamiento con la pintura, ¿cuan útil crees que resulta este tipo de arte para la humanidad?
Si te refieres al arte religioso, puedo contarte un caso. Mi obra “Niño Jesús de la caja” sale en procesión cada 1 de mayo, cargado en andas por niños trabajadores de las calles de Iquitos. Mientras recorren la ciudad, los niños rezan oraciones en tono de protesta y exigencia de respeto a sus derechos. Esto ha hecho que la gente se dé cuenta de muchas cosas que suceden con estos chicos, de abusos y sobre todo de que a pesar que trabajan y viven en las calles son niños y merecen ser tratados como tales.
A fines del siglo pasado – qué lejos suena esto –, dijiste que estabas decidido a investigar sobre lo que realmente se esconde detrás del comportamiento sórdido del ser humano, ¿cómo va esa observación, ese análisis? ¿Es tan sórdida la conducta de nuestra especie?
Es muy sórdida, pero ese interés lo tenía a fines del siglo pasado.
Supongamos el caso que de un momento a otro ya no te plazca pintar y algo más terrible aún que cuando estés frente al lienzo u otra superficie no atines ni siquiera a mover la mano pues tú mente se ha quedado en blanco, ¿a qué otro oficio te dedicarías?
Me pasa de vez en cuando y no me aterroriza. Si pudiera decidir, me dedicaría a cualquier chamba en la que tenga poder de decisión.
Las múltiples fábulas de la muerte en la narrativa de Fernando Carrasco

Por: Edmundo de la Sotta Díaz
PRETEXTO
Fernando Carrasco Núñez nació en Lima y tiene 33 años, la edad de Cristo cuando murió. En este momento, los une la edad simbólica y, también, el tópico de la muerte. El hijo de Dios simuló una muerte para fundar una religión y el narrador limeño se regodea con la muerte para recrear sus múltiples variantes en cada uno de sus relatos.
Esto es, Carrasco busca crear una poética de la muerte, porque es el motivo esencial de sus cuentos; así, en Cantar de Helena y otras muertes (2006), su primer libro, y en este nuevo libro el hilo temático de cada historia gira en torno a las múltiples caras de la muerte. Unas veces deseada por los protagonistas de estas historias; otras, porque abrumados por las circunstancias solo les queda aceptarlas con dignidad.
Ni criollo ni andino, en todo caso la totalidad contradictoria del Perú (Cornejo Polar, dixit) es el espacio que Carrasco busca recrear con sutileza y coherente verosimilitud. De hecho, se percibe en sus textos su facilidad para aprehender los asuntos de la ciudad; porque es un feliz habitante de las calles del mítico barrio Nocheto. Donde fue testigo, cuando era niño, de los repartos populares de Sendero y de sus insignias que se prendían en los cerros aledaños, para deleite de los niños y temor de los adultos. Nocheto, donde es posible brindar con un faite de alcurnia o con una sufrida doncella que se corta los brazos por cada nuevo desamor que le toca vivir.
Pero, también, los asuntos del campo no le son ajenos, más bien parece tener una disposición empática con la naturaleza y más precisamente con la vida de los pueblos rurales. Su afición por las fabulosas festividades de Huarochirí o el constante tour por los majestuosos viñedos de Cañete. Su residencia en el bucólico Huánuco. El haber estudiado en La Cantuta, por su cercanía al río, es ya una elección por la arcadia natural.
En definitiva, Carrasco no se adhiere a una propuesta en particular ni a una moda específica. Es más bien un aspirante al selecto grupo de artesanos de la palabra quienes con exquisitez, parsimonia y deleite se dedican a hilvanar luminosas historias humanas.
La muerte y otras traiciones (2009) es el segundo libro de cuentos que Carrasco nos entrega. Está constituido por nueve relatos. Como lo sostiene el maestro Antonio Gálvez Ronceros, en la contratapa: “La muerte es el elemento dominante de estas historias”. Así, en “La ficha marcada” la mutua traición de una pareja de esposos, simbólicamente desarrolla el tema de la muerte de la fidelidad. Ambos infieles, ella con más alevosía que él. En “Al fin de la partida” la venganza por adelantado consiste en que la niña protagonista se anticipa a su futura explotación sexual y elimina a los proxenetas. En “Último tercio” aparece la muerte de un joven torero en el ruedo, quien se jugaba su reconocimiento en esa tarde de la cogida: “O por la puerta grande o por la puerta de emergencia”. En “Vida y pasión de Jesucristo” se carnavaliza el nombre del Hebreo para presentarnos la vida y pasión de un delincuente de nota, quien muere cuando ya se había regenerado totalmente. En “La puñalada” un joven universitario engañado elimina a su rival, el profesor que salía con su novia. En “Mariposas” una niña especial incomprendida por la razón normal de sus parientes alza vuelo desde el último piso de su casa, y se lleva con ella a Muñeca para que no sufra en este mundo. En “Hasta que lo despediste, mujer” una esposa humillada hasta el martirio bíblico, un día explota y da punto final a su sufrimiento eliminando a su victimario, su propio esposo. En “Nos han dejado solos” un difunto revela su propia muerte, y en “Visitaciones” la culpa de haber matado a sus familiares, lleva a Mario a la locura.
Sin duda, el tópico central es la muerte. Desde diversas miradas y en sus distintas variantes, pero todas unidas por su ejecución violenta. Es decir, la muerte no es tanto el paso del tiempo o la voluntad de Dios; es más bien la búsqueda de solución para superar un trauma, un abuso, un deseo de triunfo o la sencilla libertad. Ahora los personajes se perciben cercanos a nosotros, ciudadanos comunes y corrientes, porque lo que ellos protagonizan es cercano a nuestras realidades cotidiana
En segundo término, queremos resaltar la destreza y suficiencia con que se han estructurado cada uno de los relatos. En ese sentido, Carrasco se revela como un narrador con suficiente oficio y conocedor de las técnicas narrativas. Así, en “Vida y pasión de Jesucristo” usa la narración en segunda persona donde el viejo narrador descubre que su narratario: Cristhian, es el hijo del protagonista de su relato. Es decir, los lectores descubrimos el desenlace al mismo tiempo que lo hace el narrador testigo. En “Hasta que los despediste, mujer” la conciencia de la filicida le recuerda pasa a paso la ejecución de su venganza. Esto es, esta estructura en segunda persona permite que la tensión fluya entre meditativa y apelativa conduciéndola a un final conmovedor que hace que simpaticemos con la victimaria.
Particularmente, el cuento redondo es “Nos han dejado solos”, un relato de impronta rulfiana que destaca por la precisión tanto en su discurso como en su fábula. Cumple con lo que sugería Borges. Nada de ripio en la forma ni inútiles regodeos de la historia. La belleza de la justeza. En ese sentido, es correcto el uso del narrador heterodiegético y el manejo de un tiempo circular para relatarnos que el mismo protagonista revela su propia muerte. Hay pues una doble revelación: el muchacho narrador descubre que ya está muerto y nosotros, los lectores, descubrimos al igual que el protagonista que él es un muerto quien nos cuenta su búsqueda.
Aunque se perciben las formas narrativas de Mario Benedetti, la maestría de Juan Rulfo y la melodía de Cabrera Infante. Se nota, relato a relato, que el autor ha alcanzado el dominio del arte de narrar. Con este segundo libro ya está calificado para emprender mayores empresas. Por ejemplo, crear luminosas historias, pero con carga alegórica donde se dibuje la inconmensurable belleza contradictoria de este Perú que gozamos y sufrimos.
BAL, Mieke. Teoría de la narrativa (Una introducción a la narratología). Madrid,Cátedra, 1990.
BOBES NAVES, María del Carmen. La novela. Madrid, Editorial Síntesis, 1998.
CARRASCO NÚÑEZ, Fernando. Cantar de Helena y otras muertes. Lima,
Editorial Limapop, 2006.
________ La muerte y otras traiciones. Lima, Hipocampo Editores, 2009.
Programa oficial de la II Fiesta del Diantre "última palabra"

II FIESTA DEL DIANTRE “ÚLTIMA PALABRA”
VIERNES
25 de septiembre
Centro Social PUERTO ETÉN
Hora: 7:30 p.m.
- Palabras de Bienvenida
- Inauguración de la Muestra Pictórica “Ñañake” del pintor Juan Carlos Ñañake.
- Lectura de poesía.
Mesa 1
Dandy Berrú (Chiclayo)
Michael Jiménez (Lima)
Martín Córdova (Piura)
Mesa 2
Luber Ipanaqué (Piura)
Johnny Barbieri (Lima)
Stanley Vega (Cajamarca)
Mesa 3
Ricardo Dávila (Tarapoto)
Leoncio Luque (Puno)
Roberto Salazar (Lima)
Música
Alonso Cortez (Piura)
Mario Barrenter (Piura)
Brindis de honor
SABADO
26 de septiembre
Sala escénica Instituto Nacional de Cultura Chiclayo.
Av, Luis Gonzáles 345
Hora: 8:00 p.m
- Palabras de bienvenida
Música
Alonso Cortez (Piura)
Mario Barrenter (Piura)
Lectura de poesía
Mesa 1
Martín Córdova (Piura)
César Pineda (Lima)
Ariel Machuca (Chiclayo)
Michael Jiménez Melchor (Lima)
Mesa 2
Luber Ipanaqué (Piura)
Johnny Barbieri (Lima)
Javier Villegas (Cajamarca)
Jimy Marroquín (Arequipa)
Pedro Manay (Cajamarca)
Música
Alonso Cortes (Piura)
Mario Barrenter (Piura)
Mesa 3
Cesar Boyd (Chiclayo)
Leoncio Luque (Puno)
Ricardo Dávila (Tarapoto)
Percy Vidal (Chiclayo)
Roberto Salazar (Chiclayo)
Teatro
Rubén Alfaro (Chiclayo)
Brindis de honor
Una crónica de Luis Salazar Orsi
Acabo de hallar en la web una crónica que me lo envio a mi bandeja. Se trata de una visita que hizo a Yereván, durante su época de estudiante en Moscú. Gracias por dedicarmelo. Pensaba publicarlo en Entera voz. Pero claro está sin esta dedicatoria. Eso queda entre nos. Lo encontré en http://escritoresamazonicos.blogspot.com)
Yereván
Yereván es el nombre de la capital de una de las repúblicas más pequeñas y singulares del mundo: Armenia, la de los ocres intensos y aceros contundentes. Tuve la dicha de visitarla a fines de los años ochentas del siglo pasado.
[1] Patria de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), escritor y aviador francés, autor de El principito (1943).
[2] Patria del pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901).
[3] Patria del novelista español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha (Primera parte, 1605; segunda parte, 1615).
[4] Ciudad peruana del departamento de Cajamarca que dio origen a la célebre melodía carnavalera Matarina.
[5] O Contamaná (“cerro de palmeras”, en shipibo), puerto amazónico en el río Ucayali (departamento de Loreto), que dio origen al emblemático vals amazónico de los tiempos del caucho La contamanina.
[6] Alphonse Daudet (1840-1897), escritor francés, creador de uno de los personajes más ridículos de la literatura universal, Tartarín de Tarascón (1872), fiel retrato de la naturaleza humana.
[7] Aldea peruana de la sierra arequipeña, que dio origen a la célebre tonada popular Mambo de Machaguay.
[8] Altozano cercano a la ciudad de Chachapoyas (Amazonas, Perú), donde se libró la batalla decisiva por la independencia de Maynas, el 6 de junio de 1821.
[9] Hoy Pampas de Ayacucho. Espacio abierto rodeado de montañas, al pie del cerro Condorcunca (“cuello de cóndor”), en las proximidades de la ciudad de Ayacucho (Perú), donde se libró la última batalla por la independencia definitiva del Perú y América (9 de diciembre de 1824).
[10] Localidad al SO de París, último residencia-taller (hoy museo) del escultor francés Auguste Rodin (1840-1917).
[11] Mochila (italiano).
[12] Del castellano amazónico: “Ni un pedacito, ni una puntita, ni un solo extremo”.
[13] Queridos amigos (ruso).
[14] Sector superpoblado de la ciudad de Lima.
[15] “Lugar donde mueren los pájaros” (quechua), puna ubicada en los límites de los departamentos de Amazonas y San Martín, en el NE peruano.
[16] Árbol gigantesco de los bosques amazónicos.
[17] “Amigo”, dicho con simpatía (castellano amazónico).
[18] “Al pie de la letra” (expresión latina).
[19] “Genio, espíritu protector” (quechua)
[20] Mazorca de maíz tierno (quechua).
[21] “Desde la cama, cuando uno está echado” (castellano amazónico).
De "Memorias de un bello pájaro vacío" *
Esto es todo lo que poseo: una oscura eternidad entre mis manos.
Viví siempre dividido entre el bien y el mal sin conocerlos en mi alma.
Tuve amigos y los dejé de tener cuando éstos leyeron mis poemas.
Me arrepiento de todo menos de estar vivo y morir.
Vistas así las cosas nada me une al silencio y al pathos de la ausencia.
Extrañaré cuando me vaya este cuarto vacío donde la memoria es gregaria y la muerte vacía.
Quise construir un templo y en su lugar este trino que me desgaja la piel sin gritos.
Me llevaré El Túnel de Sábato cuando me vaya.
Stand by me de Lennon.
Otra cosa es el silencio.
Otra la muerte.
Nada poseo excepto el tenebroso mar dormido entre mis párpados.
Extrañaré las borracheras melodiosas de los sábados nocturnos.
Algunos pájaros chillones muriendo sin rencor en las calles solitarias.
La dispersión del referente, la desaparición del sentido.
El límite de las cosas brincando sobre el lecho acuoso del mar.
El non plus ultra de la muerte rigiendo sin dolor la consabida armonía universal.
El hombre masa. La cháchara frívola. La paz interior.
Quise construir un templo y en su lugar este espectáculo sáfico, esta visión inacabada del amor.
No me extrañen cuando me vaya.
Salud a todos y sean buenos con ustedes mismos.
Todo acabará de la mejor manera posible.
Nada está consumado todavía:
II puesto del Concurso de Poesía "Javier Heraud" vino a Chiclayo
Sobre "Poética piurana ..." de Ricardo Musse
Y si bien es cierto, la publicación de Musse tiene la estructura de un trabajo de investigación, su “estudio”, como él mismo lo señala, decae por completo a la hora de exponer una información que no corresponde a la rigurosidad de un “estudioso”. Veamos.
Ricardo señala que Luis Eduardo García nació el año 1963 y sus libros Dialogando el extravío y El exilio y los comunes fueron publicados los años 1991 y 1989 respectivamente. Nada que ver. Y fácil es comprobarlo en el mismísimo blog de LEG (http://sercorriente.blogspot.com/). Fechas de edición de cada poemario: el primero, 1986 y el segundo, 1987. Por otro lado nace en 1960.
En cuanto a Roger Santiváñez indica que nació en 1958 y su poemario Santa María fue editado el año el año 2002. Never. Nació en 1956 y aquel libro de poemas apareció el año 2001.
Y por último, a Héctor Rojas Pérez le pone como fecha de nacimiento 1972 cuando en realidad ha nacido el 68.
Los errores mencionados son tan sólo algunos que de pronto, haciendo uso de una lupa, pueden surgir otro tanto. ¿Fe de erratas? No lo creo. Eso pudo ocurrir con un par de datos. Pero no pues. Hay que pone las barbas en remojo. Este texto supuestamente es de consulta, lo leerán estudiantes y docentes. E incluso curiosos como yo.









